El LRA no está muerto

Casas y almas de senegaleses en Madrid
4 Julio, 2017

El LRA no está muerto

El grupo rebelde resurge tras la retirada de las tropas de Estados Unidos y Ugand

Chema Caballero

El Ejército de Resistencia del Señor (LRA) ha incrementado sus actividades en la República Democrática del Congo, cerca de la frontera con Sudán del Sur, y en el este de la República Centroafricana. Una estrategia que responde al inicio de la retirada de las tropas estadounidenses y ugandesas que le perseguían y hostigaban. A finales de abril los dos países anunciaron el abandono de la misión que pretendía terminar con el LRA. Y un mes más tarde, empezaron a registrarse nuevos y más intensos ataques del grupo.

Como ejemplo, el pasado 7 de junio, 40 rebeldes hicieron una incursión en la zona minera de Tanganyika, cerca del parque nacional de Garamba, donde secuestraron a 41 civiles. En esa ocasión, los secuestrados fueron puestos en libertad una vez que terminaron de transportar bienes y comida procedentes del saqueo de varias aldeas y asentamientos, actividad a la que fueron obligados por los combatientes, según informaba la agencia Reuters

Este no es más que uno de los muchos ataques que el LRA realiza casi diariamente en las zonas mineras de la República Democrática del Congo y en aldeas de la República Centroafricana, como se puede seguir en la página de LRA Crisis Tracker. Actividad que sigue muy presente hasta hoy día según se desprende de la advertencia realizada el pasado 13 de julio por Naciones Unidas que volvía a registrar, una vez más, un nuevo incremento de las incursiones del grupo terrorista, señalaba la agencia AP.

Desde que la Fuerza Especial Regional de la Unión Africana (AU-RTF), desplegada para esta misión, perdió el grueso de sus efectivos tras el comunicado de retirada de Uganda, la situación en el parque nacional de Garamba y sus alrededores se ha deteriorado, al igual que en el este de la República Centroafricana. Pero mucho antes de que se anunciase este abandono, Naciones Unidas ya advirtió de un aumento de las actividades del LRA en ambos países. Una vez más, los rebeldes parecían inclinarse en sus acciones por el secuestro de niñas y niños de entre 12 y 13 años (edad ideal para iniciarlos en el manejo de las armas y convertirlos en menores soldados) y por la caza de elefantes de Garamba para vender su marfil, así como por el asalto a los mineros artesanales que buscan oro dentro del parque; actividades que les permiten financiarse.

Esta búsqueda de nuevos efectivos para engrosar sus filas y el aumento de su financiación hacía pensar que el grupo no estaba tan desactivado como clamaba el Gobierno ugandés en el comunicado emitido para anunciar su salida de la AU-RTF. Este documento afirma que el LRA está casi inoperativo y reducido a un máximo de 100 efectivos entre combatientes y seguidores.

El LRA, liderado por Joseph Kony, luchó durante dos décadas en el norte de Uganda y se hizo famoso por su brutalidad y, especialmente, por secuestrar niñas y niños para usarlos como soldados y esclavos sexuales. En 2005, el ejército ugandés lo expulsó de sus bases en Uganda y en lo que ahora es Sudán del Sur. Fue en esa época cuando el grupo migró hacia zonas de selva más profundas en la República Democrática del Congo y la República Centroafricana donde han seguido operando hasta el momento.
Visto que las atrocidades del LRA no cesaban, el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana decidió crear la AU-RTF en 2011 para terminar con él. Desde un primer momento esta fuerza estuvo apoyada logística y financieramente por el Ejército de los Estados Unidos. El AU-RTF era parte de la Iniciativa Regional de Cooperación para la Eliminación del Ejército de Resistencia del Señor (RCI-LRA) de la Unión Africana (UA) y, en teoría, incluía tropas de Sudán del Sur, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana.

En la práctica la participación de estos tres estados fue muy limitada. Según el plan inicial de 2012, Sudán del Sur y la RDC tenían que aportar cada uno 500 militares y la República Centroafricana 85. Sin embargo, estos países o han retirado sus efectivos o nunca llegaron a desplegarlos alegando problemas de seguridad o cambios políticos en casa. Por esto, el abandono de Uganda significa el fin de la misión, al estar el operativo configurado únicamente por 2.500 soldados ugandeses.

Días antes del anuncio de Kampala, se conocía que Washington había decidido cambiar la naturaleza de su misión a una más amplia de seguridad extensible al conjunto de África y se veía obligado a retirar sus fuerzas especiales de la lucha contra el LRA.

Estados Unidos dio por terminado su operativo en marzo y Uganda comenzó a retirar sus tropas en abril con la intención de concluir el ejercicio a principios de octubre. El 22 de mayo, el Ejército ugandés transfirió formalmente el control de la seguridad en el este de la República Centroafricana a las fuerzas armadas de este país. Kampala y Washington consideran su estancia en la República Centroafricana como un éxito que ha conseguido dejar fuera de juego al grupo de Joseph Kony. Alegación que ahora se ha demostrado no ser verdad.

La retirada de las tropas de Uganda y Estados Unidos puede tener un efecto secundario no tomado en consideración en un primer momento: que las fuerzas del grupo Seleka (que invadieron Bangui en 2013, lo que supuso el inicio de un conflicto que dura hasta la actualidad) y su oponente, los anti-Balakas, puedan extender sus acciones a regiones en las que hasta ahora, debido a la presencia de estas fuerzas de seguridad, no se atrevían a actuar, como bien ha apuntado Human Right Watch.

Ya se ha detectado la presencia de anti-Balakas en estas zonas. El 1 de junio defendieron una aldea al oeste de Zemio de un ataque del LRA, según información de LRA Crisis Tracker. La Unión Africana no estaba de acuerdo con la tesis que afirmaba que el peligro del LRA había terminado e hizo todo lo posible para convencer a ambos ejércitos para que no dieran por concluida la misión. Ante la respuesta negativa que recibió, en abril pidió a Naciones Unidas que fueran sus fuerzas las que se encargasen de la lucha contra el LRA en la República Centroafricana.

El Representante Especial de Naciones Unidas para Centro África, François Lounceny Fall, se ha mostrado muy preocupado por lo que pudiera pasar en el país desde el mismo momento en el que tuvo conocimiento del abandono de la AU-RTF, y consecuentemente su cierre de facto, por parte de Uganda y Estados Unidos. Así lo ha mostrado en todos los informes enviados a Nueva York desde entonces. El último de ellos tiene fecha de 31 de mayo y en él declara, una vez más: “Estoy preocupado por el impacto de esta retirada, ya que creará un vacío de seguridad que puede ser explotado por el LRA y otros grupos armados que operan en la región”. A pesar de sus esfuerzos, Fall todavía no ha obtenido una respuesta favorable del Consejo de Seguridad.

Igualmente, la organización Enough Project, que lucha para terminar con el genocidio y los crímenes contra la humanidad, afirmó, nada más hacerse pública la noticia, que todavía queda mucho por hacer para poner fin al LRA. La ONG rebatía la tesis de Kampala y Washington con pruebas que demuestran que el grupo guerrillero sigue activo y hace falta conseguir más información sobre él y sus actividades y llevar a cabo una operación en Kafia Kingi, región en la frontera entre Sudán y Sudán del Sur, rica en minerales, que debería ser parte del segundo país pero que sigue bajo el control de Jartum. Existen claras evidencias de que Joseph Kony se encuentra escondido allí. Hasta el momento, Sudán, que siempre ha apoyado al LRA, ha denegado el permiso para que las tropas de AU-RTF accedan a ella y declinado la invitación a que sus efectivos militares se unan a esta misión de la UA.

Para Enough Project resulta, igualmente, importante impedir el acceso de los efectivos del LRA al parque nacional de Garamba o a las minas de diamantes y oro del este de la República Centroafricana para cortar las principales vías de financiación del grupo.

Si a pesar de las evidencias y avisos, Uganda y Estados Unidos decidieron seguir con sus planes de terminar con el hostigamiento del LRA, hay que preguntarse a qué pude deberse esta decisión. Hay demasiadas incógnitas sin resolver y en la memoria siempre flota la Operation Lightning Thunder, u Ofensiva de Garamba, lanzada en 2008-2009 para terminar con el LRA. Cuando a principios de 2009, el LRA parecía acabado y había comenzado su desbandada hacia la República Centroafricana, donde las fuerzas armadas de este país le esperaban, sin previo aviso, Uganda terminó su participación en la misión. Se esperaba que las tropas congoleñas asumiesen entonces el liderazgo. Pero estas, pobremente organizadas y entrenadas, no consiguieron terminar con los rebeldes que se dividieron en pequeños grupos y atacaron a las poblaciones de la zona. Hasta el día de hoy nadie ha podido explicar aquella retirada repentina de Uganda.

En esta ocasión tampoco podemos explicar el repentino fin de la AU-RTF cuando faltaba muy poco para terminar con el grupo rebelde. Por eso debemos preguntarnos, una vez más, por los intereses que se esconden detrás del LRA y las fuerzas y países que realmente le prestan apoyo y sacan beneficios de su existencia.

FUENTE: https://elpais.com/elpais/2017/06/21/africa_no_es_un_pais/1498034560_919298.html